Celia, de Ejea de los Caballeros, confiesa: «he vuelto con las pilas cargadas, con muchas ideas y muchas ganas de intentar mover a los jóvenes en mi pueblo»

Mi nombre es Celia y tengo 28 años. Trabajo como profesora de inglés en el colegio de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. También soy catequista de confirmación en la Parroquia de Ejea de los Caballeros (Zaragoza).

Hace unos meses recibí un correo de la PJ sobre este viaje y algo me dijo que tenía que ir. Al principio, tuve dudas ya que suponía ir sola pues en mi parroquia no hay mucho movimiento juvenil, pero al final decidí animarme y confiar.

Recuerdo que cuando llegué al bus y vi que todo el mundo se conocía pensé: ¿qué hago aquí? Pero poco a poco fui conociendo a la gente y puedo decir que he conocido a gente maravillosa, con unos testimonios de fe y de vida increíbles.

No puedo decir nada negativo sobre el viaje, me encantaron los días en Fátima donde pude comprobar que la fe es compartida con la misma emoción por gente de todo el mundo y por supuesto me ha encantado la experiencia del Camino de Santiago. Allí hemos vivido realmente como una comunidad cristiana tal y como a Jesús le gustaría: unidos, alegres y de una manera sencilla. Hemos dormido en polideportivos, comido en la calle, con el equipaje justo y necesario y no hemos necesitado nada mas para ser felices.

Hemos andado mucho pero muy entretenidos hablando unos con otros, hemos compartido nuestra comida, nuestro cansancio, nuestras ilusiones, hemos conocido gente de otras comunidades que comparten nuestras inquietudes, hemos vivido momentos de oración y de eucaristía (en pequeñas iglesias, al aire libre, en una catedral…), hemos reído, hemos cantado, hemos bailado, hemos rezado, hemos tenido momentos de formación, pero también tiempo libre para conocernos mejor. Se respiraba un ambiente especial, cariño, fraternidad, esperanza y alegría.

La mayoría de nosotros nos hemos dado cuenta de que esto no debía terminar allí. El último día el viaje terminaba, pero algo nuevo debía continuar en nuestros grupos y nuestras parroquias.

En mi caso, he vuelto con las pilas cargadas, con muchas ideas y muchas ganas de intentar mover a los jóvenes en mi pueblo y con la intención de seguir participando en actividades de la PJ involucrando a más personas de mi entorno porque la fe individual es importante pero también hay que compartirla con la comunidad y sentirnos que somos una gran familia. Para mi la peregrinación no ha terminado, quiero seguir siguiendo las huellas del Apóstol, ver hasta dónde me lleva e invitar a quien quiera acompañarme en este viaje.

Celia González

2017-08-29T12:47:10+00:00

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