Mariasun, maestra y catequista de comunión en la Parroquia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza comparte su experiencia

Me llamo Mariasun, soy maestra y soy Catequista de Comunión en la Parroquia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza.

Este año llevaba en mente hacer el Camino de Santiago, ya lo había hecho en dos ocasiones, pero es algo que quiero seguir haciendo, siempre me gustó y cada vez que tengo la oportunidad, intento poder ir. Aunque vivo en Zaragoza, soy gallega, y cada vez que voy a mi tierra y veo a los peregrinos por todo el territorio español para llegar a Santiago, me dan ganas de unirme. Este año tocaba, pero no sabía de qué manera iba a lograrlo; entonces me contaron el proyecto de Pastoral Juvenil y Acción Católica General, y no dudé en apuntarme. No tenía claro si iba a conocer a alguien de los que iban, pero me daba igual.

Para mí, Fátima fue como una preparación espiritual para lo que se iba a desarrollar días después. Allí “sólo” fuimos de la Diócesis de Zaragoza y La Rioja, y éramos unos 150, lo que hizo que nos pudiéramos conocer más antes de unirnos al resto de las Diócesis españolas. De Fátima lo que más me impresionó fue el Rosario y la Procesión de las Velas, tanto vivirlo desde fuera como desde dentro. Ver esa cantidad de gente ahí unida, rezando una misma oración, cada uno en su idioma, me impactó. Esto no hacía más que empezar y yo ya estaba entusiasmada.

Dejamos atrás Portugal para adentrarnos en el Camino. Con el lema: “Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo” nos congregamos en Tui, punto de partida de esta peregrinación, 1.300 jóvenes de toda España. Tengo claro que cada momento de la vida es diferente y que, aunque repitas varias veces lo mismo, nunca es igual a la anterior. Fue una gran oportunidad de convivencia y respeto con los demás, en la que, unidos por un mismo “GUÍA”, conseguimos nuestra meta. Cada día era una nueva experiencia, salíamos a caminar todos juntos, hablando, rezando y cantando; y tuvimos la oportunidad de conocer a mucha gente que, como nosotros, siente la presencia de Cristo.

Si tuviera que destacar algo de este CAMINO, sin duda sería la llegada a Santiago de Compostela. Fue emocionante sentir esa “marea amarilla” cantando unidos, a una sola voz: “Esta es la Juventud del Papa”; y recorrer las calles principales hasta llegar a la Catedral.

Mariasun Hierro Ciria.

2017-09-02T21:44:26+00:00

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